Hoy es lunes y el Liverpool perdió ayer contra el Manchester United. Una desgracia como otra cualquiera si no fuera porque por primera vez en mucho tiempo los 'reds' tienen un entrenador a la altura de su leyenda. Jürgen Klopp me hace olvidar que el equipo que en otro tiempo simbolizó el fútbol con mayúsculas hoy está en manos de americanos desalmados, sin capacidad para comprender lo que este club representa.
Mi amor por el Liverpool es inexplicable. Ni siquiera había nacido cuando aquel equipo endiablado conquistaba la Premier y la Liga de Campeones a finales de los 70. Pero fue amor a primera vista. De ese que no cambian ni los títulos ni los jugadores que vienen y van. Puede que este club no regrese nunca a las glorias del pasado, ya que representa un fútbol en declive, aquel que ponía el juego por encima de la marca global. Una locura en este siglo XXI en el que los equipos ingleses son el juguete predilecto de las grandes fortunas.
Pero volvamos al principio. Hoy es lunes y el Liverpool ha vuelto a perder en una espiral que parece nunca va a tener final. Y yo, que nunca he deseado ser un hombre y mucho menos ser futbolista, daría mi reino por ser un 'red'. Si por un día pudiera vestir una camiseta y jugar en un estadio, no dudaría: sería la del Liverpool en Anfield, uno de los pocos vestigios míticos que quedan en una Gran Bretaña entregada al mercantilismo deportivo.
Allí, entre paredes desconchadas, viejas instalaciones y fantasmas venerables encontraría la felicidad. Anfield. Si lo repiten varias veces en alto puede que comprendan el significado casi místico de estas siete palabras. Anfield, donde Bill Shankly vive para siempre. Anfield. Bajar sus escaleras escuchando 'You'll never walk alone' con la camiseta bien pegada al pecho. Y tocar con la punta de los dedos, por si acaso se desvanece, el 'This is Anfield' que marca la entrada al césped verde entre la hinchada roja. Un reino que bien vale un minuto en tierra 'red'. Pero hoy es lunes y el Liverpool ha vuelto a perder. Y yo nunca seré para mi desgracia, un futbolista en Anfield.
